lunes, 30 de septiembre de 2013

¿Entregará poco a poco, el Obispo de Segovia, una antigua sinagoga a los judíos?




"En un lugar sagrado sólo puede admitirse aquello que favorece el ejercicio y el fomento del culto, de la piedad y de la religión, y se prohíbe lo que no esté en consonancia con la santidad del lugar. Sin embargo, el Ordinario puede permitir, en casos concretos, otros usos, siempre que no sean contrarios a la santidad del lugar". [can. 1212 CIC 1984]


  
 "El principio de que el uso de la iglesia no debe ser contrario a la santidad del lugar, determina el criterio según el cual se puede abrir la puerta de la iglesia a un concierto de música sagrada o religiosa, y se debe cerrarla a cualquier otra especie de música. La mejor y más bella música sinfónica, por ejemplo, no es de por si música religiosa. Tal calificación ha de resultar explícitamente de la finalidad original de las piezas musicales, de los cantos y de su contenido. No es legítimo programar en una iglesia la interpretación de una música que no es de inspiración religiosa, y que ha sido compuesta para ser interpretada en contextos profanos determinados, ya se trate de música clásica, ya de música contemporánea, de alto nivel o de carácter popular: este tipo de música no estaría de acuerdo con el carácter sagrado de la Iglesia, ni tampoco con la misma obra musical, que se hallaría interpretada en un contexto que no le es connatural." 

[nº8 Instrucción sobre los conciertos en las iglesias de 5 de noviembre de 1987.]

SOLI DEO HONOR ET GLORIA

 
Don Ángel Rubio Castro, Obispo de Segovia, ha permitido otra ignominia en su diócesis. En la Iglesia del Corpus Christi de la capital segoviana tuvo lugar el sábado 28 de septiembre un concierto de música judía con el conocimiento y consentimiento del ordinario del lugar.



Por lo dispuesto en los documentos arriba referidos debería haber sido suficiente la justificación para impedirlo. Pero el obispo prefiere congraciarse con las autoridades y los poderes de este mundo y ceder el recinto sagrado para tal fechoría.


Esta iglesia es parte del Convento del Corpus Christi que regentan las hijas de Santa Clara de Asís. Antes de ser iglesia, fue la Sinagoga mayor de Segovia. Pero, por un milagro eucarístico que ocurrió en esa sinagoga, pasó a ser consagrada iglesia, antes de la expulsión de los judíos de 1492.

Como se relata más abajo, en la iglesia ocurrió un milagro muy importante que delató la pertinaz contumacia de los judíos y la necesidad de aplicar medidas políticas que garantizasen la seguridad de la Fe católica y de la salvación de las almas.


El obispo, en la mejor senda de Franciscus, Benedicto XVI (XVII) y JP2 quiere congraciarse con el mundo y con aquellos que dominan el mundo. Aquellos que ven réditos en recuperar en España una red de juderías en pos del turismo. Y que no es otra cosa, que alimentar un irredentismo hebreo. Al igual que ocurre con la catedral de Córdoba (para los mahometanos), la Iglesia del Corpus Christi es un lugar codiciado por los judíos, que les recuerda, como camparon a sus anchas por las tierras de España durante siglos.

Don Ángel Rubio emborrachado de "nuevaevangelización" sigue la senda de dilapidación del patrimonio espiritual y artístico que le legaron sus predecesores. Si no tuvo suficiente con loar a un cura renegado como ejemplo evangélico, conchabarse con mahometanos, cismáticos focianos y que los masones tuvieran sus tenadas en un convento de su diócesis.

Y los resultados son evidentes: tanto el dúo musical, como la administración o los medios de comunicación tratan al sacro edificio como Sinagoga mayor. Y en una situación así, con la complicidad de quienes deben ser nuestros pastores y vigías, ¿Quiénes, sino, cuidarán de las ovejas? (aunque el mercenario [Io X, 11] huela mucho a oveja).



LAUDETUR SANCTISSIMUM SACRAMENTUM ALTARIS
SANCTA CLARA, ORA PRO NOBIS


El milagro eucarístico por Vicente Cutanda, Iglesia del Corpus Christi.

MILAGRO EUCARISTICO DE SEGOVIA:


En el año de 1410, reinando en España D. Juan Clarísimo [Juan II de Castilla], en el cual tiempo por ser el Rey de edad pequeña, que aún no había llegado a los catorce años, y la nobilísima Reina Dª Catalina, madre suya, era Gobernadora de todo el Reino [compartida con el infante Fernando de Antequera]; y siendo Obispo de la ciudad de Segovia D. Juan de Tordesillas, acaeció una cosa admirable y espantosa en esta ciudad. Y es que un sacristán de la iglesia de San Facundo, estando fatigado por una deuda que debía de ciertos dineros, que era obligado so pena de excomunión, a pagar a otro cristiano, viendo que por su pobreza no podía cumplirlo, determinó pedirlos a un judío médico, que tenía por nombre D. Mayr, vecino de esta ciudad. El judío le respondió que todo lo que le pedía y mucho más le daría, si por prenda de esto le daba el Cuerpo de Jesucristo, que los cristianos decían era Dios. Entonces el sacristán prometióselo y dióselo en una custodia muy guardado, y recibió el sacristán los dineros y fuese muy alegre. Hecho esto, el judío muy contento, mandó llamar a otros judíos amigos y propincuos suyos secretamente, los cuales juntos, les dijo que él tenía la Hostia que los cristianos adoraban por Dios, y les dijo que sobre tal negocio determinasen lo que se había de hacer con deliberación. Pasado el concilio, tomaron con sus sucias manos el Cuerpo de nuestro Salvador y, menospreciándole, le trajeron a la sinagoga, adonde hicieron gran fuego, y en medio de él pusieron una gran caldera con resina, adonde, estando cociendo, determinaron echar el Cuerpo de nuestro Salvador Jesús dentro. Cogieron la Sagrada Forma para echarla en la caldera y se fue volando por el aire, yendo tras de ella los malvados pensando tomarla y, luego. en un momento comenzó a temblar la sinagoga y se oyó un gran trueno y estallido. que todos los postes y arcos se abrieron (y hoy día están así) y fue tan grande el ruido, que todos los judíos pensaron se venía el edificio al suelo. Entonces, viendo la grandeza del milagro, determinaron tomar un paño limpio, y envuelta en él la sacratísima Hostia, la llevaron al monasterio de Santa Cruz, de la Orden de Predicadores. Contaron al Prior, por orden, todo lo que había acaecido y le dieron el Cuerpo de nuestro Salvador, el cual lo llevó al altar con toda solemnidad. Y lo contó todo al Prelado de esta ciudad de Segovia, lo que oyendo el Obispo, se lo dijo a la Reina, que se hallaba en dicha ciudad, y acordaron de común consejo de hacer inquisición de esta maldad y pusieron en prisión a todos los principales de los judíos, entre los que prendieron a D. Mayr, y todos confesaron la verdad.
Acabada la justicia, el Obispo, con la clerecía y Cofradías, en solemne procesión, fue a la casa donde acaeció el milagro y la consagró para la iglesia que hoy se llama "Corpus Christi", desde cuyo tiempo, el día de Corpus Christi, cada año se hace una solemnísima procesión por toda la ciudad a esta iglesia.
Para testimonio de lo cual, todas estas cosas, por orden común, e informado de hombres que se hallaron presentes al negocio, las escribió el egregio Dr. De Espin, en un libro que se llama Pináculo de fe, que está hoy día en San Francisco de Valladolid 

(cf. I. Rodríguez y Fernández, Segovia. Corpus. Madrid, 1902).

Escudo de doña Catalina de Lancáster, Reina de Castilla


 [Fue la reina Catalina de Lancáster, viuda de Enrique III y madre de Juan II, quien por pragmática sanción expropió a los hebreos y cerró la sinagoga como tal. El obispo Juan de Tordesillas la consagró como iglesia católica, llamándola la Iglesia Nueva, encomendándosela a los canónigos de la abadía de Santa María de Párraces.
  Poco después el pueblo acordó hacer anualmente un acto de reparación, viniendo en procesión cada una de las catorce parroquias que entonces existían, dando origen a la Catorcena, fiesta que se conserva hasta hoy. Desde el 1419 estuvo abierta al culto cristiano y con el nombre de de Corpus Christi desde 1450.]

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