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lunes, 19 de marzo de 2012

¡Vivan las cadenas!

Un día tan importante como hoy para la Iglesia católica, festividad del Patriarca San José, esposo castísimo de la Virgen Santísima. Patrono de la Iglesia universal. Una figura esencial en la economía de la salvanción, por  la relación tan importante con el orden hipostático y por ende, en la cooperación para la Redención del genero humano. Se recomienda vivamente desde aquí, la lectura de Teología de San José por el P. Bonifacio Llamera O.P.



En una fiesta tan importante, se le ha añadido una conmemoración infame a este día. La proclamación por una minoría, en un momento tan terrible como la ocupación francesa de España, de la pérfida y liberal Constitución de 1812. Un documento que marca una ruptura dentro de la historia de España de su verdadera esencia y tradición. Algunos traidores quieren desmarcar a España de su senda, de proclama de las Verdades eternas, de la defensa de la Sancta Religión y la pureza de la Revelación por nuestro Señor Jesucristo.

Esos que decían luchar contra el invasor, lo quieren meter a los asaltantes para que hollen y profanen en lo más profundo y sagrado que tiene los españoles, hijos de Dios: En sus corazones y sus conciencias para que corrompan y pudran sus almas.



Tenemos por desgracia que ver como los obispos (quienes debieren de ser nuestros vigias para la salud de nuestras almas)  se suman a esta fiesta licenciosa y depravada para mayor afrenta subrida por los verdaderos testigos que dieron en esos tiempos tan cruciales su vida por Dios, España y el Rey católico. Dos ejemplos despreciables son el Cardenal Rouco y el obispo emérito Ceballos con dos documentos intragables: la presencia de la Iglesia de Cádiz en 2012 y RECORDAR Y CELEBRAR: En la celebración del Bicentenario de las Cortes de Cádiz.




Recomendamos a nuestros lectores la lectura de dos entradas hermanas y  lo que dijo en su momento don Jaime Balmes sobre el desdichado documento.


· "¡Vivan las cadenas!" por Firmus et Rusticus

Roguemos a San José por nuestra indefensa Iglesia y por nuestra arruinada patria para que con la restauración de un rey católico se haga la voluntad de Dios sobre la tierra.

lunes, 12 de diciembre de 2011

Unas notas de Miguel Ayuso sobre el clero y la feligresía "de andar por casa"





[...] donde al obispo se le llama Ilustrísima y no esa pedantería de los franceses, que hemos copiado ahora, de llamar monseñor a los obispos.¡Su Ilustrísima! ¡Es una delicia! ¡Todos los elementos!

El cura cuando celebra la misa pronuncia el latín en latín. ¡Mater et Magistra! ¡No Mayistra! ¡Cómo los cursis! O Maguistra como los otros cursis... Unos los cursis clericales y otros los cursis pseudosabios. ¿Todo eso es, ese entramado, es un poco el de la España tradicional, el de la cultura tradicional, el de la  Iglesia tradicional, el del clero tradicional!

Miguel Ayuso

domingo, 6 de noviembre de 2011

CCCL aniversario del nacimiento de don Carlos II el Católico.

6 de noviembre de 1661- 6 de noviembre del 2011




DOMINVS· NOSTER· CAROLVS· II· CATHOLICVS· DEI· GRATIA· OMNIVM· HISPANIARVM· INDIARVM· VTRIVSQVE· SICILIÆ· ET· HIERVSALEM· REX·ARCHIDVCE· AVSTRIA· ETC· ORBIS· MONARCHA· POTENTISSIMVS· CARISSIMO· PATER· PATRIÆ· FILII· FIDELISSIMI· ECCLESIÆ· PRINCEPS· JVVENTVTIS· DEFENSOR· CONCILII· TRIDENTINI· OPTIMO· PRVDENTISSIMO· MAGNANIMO· CAPVT· REIPVBLICI· SIMVL· CVM· GLORIOSIS· CATHOLICOS· REGIBVS· NOSTRIS· AD· PERPETVAM· REI· MEMORIAM· SPERA· IN· DEO· OMNIVM· ÆTERNITATE



Orémus et pro Cathólico Rege nostro Carolo ut Deus et Dóminus noster súbditas illi fáciat omnes bárbaras natiónes, ad nostram perpétuam pacem.

Orémus.     Flectámus génua.   V. Leváte.

Omnípotens sempitérne Deus, in cujus manu sunt ómnium potestátes, et ómnium jura regnórum: réspice ad Hispánom benígnus regnum: ut gentes, quæ in sua feritáte confídunt, poténtiæ tuæ déxiera coníprimántur. Per Dóminum.


Inclína, Dómine, aurem tuam ad preces nostras, quibus misericórdiam tuam súpplices deprecámur: ut ániman fámuli tui Caroli, quam de hoc sæculo migráre jussísti, in pacis ac lucis regióne constítuas, et Sanctórum tuórum júbeas esse consórtem. Per Dóminum

Pater noster ...
v. Réquiem ætérnam dona ei, Dómine.
r. Et lux perpétua lúceat ei.
v. Requiéscat in pace.
r. Amen.
v. Anima ejus, et ánimæ ómnium fidélium defunctórum per misericórdiam Dei requiéscant in pace.
r. Amén


domingo, 16 de octubre de 2011

Benedicto XVI (XVII) dirá una “misa” en contra de España y la Fe católica

La Religión socorrida por España.
Hay muchos que no quieren ver. Son ciegos porque se tapan los ojos. ¿Puede caber una restauración católica con aquel que, siendo cabeza visible de la Iglesia, patrocina y defiende actos aberrantes en contra de España y por ende de la Iglesia?. L’Osservatore Romano informa de algo escalofriante. Un acto en contra de España y consagrando la subversión de la Verdad. La única, la católica:

Benedicto XVI celebrará el lunes 12 de diciembre, a las 17.30, en la basílica vaticana, la misa con ocasión del bicentenario de la independencia de los países latinoamericanos.”
“Esta iniciativa representa un gesto de exquisita atención, afecto y solidaridad de parte del Santo Padre hacia el pueblo y las naciones del continente de la esperanza. Es, sin duda, expresión de la solicitud pastoral con la que el Santo Padre Benedicto XVI abraza a los pueblos en los que ha sido sembrado el Evangelio de Jesucristo, en los que ha dado preciosos frutos, donde está presente el 40% de los bautizados en la Iglesia católica”
Este grabado alusivo a la Conquista y Evangelización de América por España es una de las imágenes más sugestivas que adornan el libro Rhetorica Christiana, publicado en la imprenta de Jacopo Pretruccio, en Perugia, en el año 1579. El autor del texto y de las imágenes fue Fray Diego Valadés, un erudito franciscano, hijo de una indígena tlaxcalteca y de un conquistador extremeño enrolado en las huestes de Hernán Cortés durante la invasión de México. (Fuente: Arte e iconografía)

Es una acción antiespañola, confirmando a los enemigos de la Fe. ¡Que dolor! Ver a un Papa luchando contra las Españas. Porque si el 40% de los católicos se encuentran allí es gracias a España. A la monarquía católica y a los esfuerzos vitales que hizo por mantener la frontera en contra de los pérfidos, los herejes y los infieles mahometanos. Aquellos que decidieron primero aniquilar España, para aniquilar a la Iglesia (o mejor dicho corromperla). Ratzinger, con esto, es un decidido partidario de aquellos que luchan contra el Reino de Cristo en la Tierra y que quieren perder a las almas en el error, o la tibieza que es peor.

Otro ejemplo son los obispos españoles, ahora representados por el obispo de Cádiz y Ceuta. Es ultrajante ver al obispo vanagloriándose en otro acto anticatólico como conmemorar el bicentenario de la Constitución liberal de 1812.

Santiago matamoros, en el interior de la Catedral de Córdoba. El apóstol siempre ha estado en los momentos críticos para salvar a España en sus grandiosas empresas, como muestra del favor divino a esta hija de Roma.

Durante siglos está nación solo ha tenido un sino. Aceptar que Dios nuestro Señor puso en nuestras pobres manos los destinos de la Iglesia y la salvación de las almas. Y que nosotros dimos todo por salvar la Fe de Cristo, su reino en la tierra porque simplemente era la voluntad del Hacedor Supremo. Uno y Trino.

Pedimos a la Virgen Santísima, Purísima desde su concepción y plena de Gracia que interceda por nosotros. Por aquellos que por ignorancia o malicia luchan contra la Fe, subvirtiéndola desde dentro. Y para que podamos resistir hasta la Venida de Nuestro Señor Jesús, Rey de  Reyes y Señor de Señores.

S.M.C. Felipe II, defendiendo la Fé Cathólica.

Sé por tus obras: que ni eres frío, ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente!
Mas porque eres tibio que ni eres frío, ni caliente, te comenzaré a vomitar de mi boca.
Porque dices: «Rico soy, y estoy lleno de bienes, y de nada tengo falta: y no conocesque eres un cuitado y miserable, y pobre, y ciego, y desnudo.
Te aconsejo que compres de mi oro afinado en fuego, para que seas rico, y te vistas de ropas blancas, y no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio  para que veas.
Yo a los que amo, reprehendo y castigo. Ármate pues de celo, y arrepiéntete.
He aquí que estoy a la puerta y llamo: si alguno oyere mi voy, y me abriere la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.
Al que venciere, le haré sentar conmigo en mi trono: así como yo también he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono.
Él que tiene orejas , oiga lo que el Espíritu dice a las Iglesias.
 (Ap. III, 15-22)


Encíclica "Etsi longissimo" de Pío VII contra las revoluciones hispanoamericanas (1816)
A los Venerables Hermanos Arzobispos y Obispos, y a los queridos hijos del Clero de la América católica, súbditos del Rey de las Españas.



PIO VII, PAPA.

Venerables hermanos o hijos queridos, salud, y nuestra Apostólica Bendición. Aunque inmensos espacios de tierras y de mares nos separan, bien conocida Nos es vuestra piedad y vuestro celo en la práctica y predicación de la Santísima Religión que profesamos.

Y como sea uno de sus hermosos y principales preceptos el que prescribe la sumisión a las Autoridades superiores, no dudamos que en las conmociones de esos países, que tan amargas han sido para Nuestro Corazón, no habréis cesado de inspirar a vuestra grey el justo y firme odio con que debe mirarlas.

Sin embargo, por cuanto hacemos en este mundo las veces del que es Dios de paz, y que al nacer para redimir al género humano de la tiranía de los demonios quiso anunciarla a los hombres por medio de sus ángeles, hemos creído propio de las Apostólicas funciones que, aunque sin merecerlo, Nos competen, el excitaros más con esta carta a no perdonar esfuerzo para desarraigar y destruir completamente la funesta cizaña de alborotos y sediciones que el hombre enemigo sembró en esos países.

Fácilmente lograréis tan santo objeto si cada uno de vosotros demuestra a sus ovejas con todo el celo que pueda los terribles y gravísimos prejuicios de la rebelión, si presenta las ilustres y singulares virtudes de Nuestro carísimo Hijo en Jesucristo, Fernando, Vuestro Rey Católico, para quien nada hay más precioso que la Religión y la felicidad de sus súbditos; y finalmente, si se les pone a la vista los sublimes e inmortales ejemplos que han dado a la Europa los españoles que despreciaron vidas y bienes para demostrar su invencible adhesión a la fe y su lealtad hacia el Soberano.

Procurad, pues, Venerables Hermanos o Hijos queridos, corresponder gustosos a Nuestras paternales exhortaciones y deseos, recomendando con el mayor ahínco la fidelidad y obediencia debidas a vuestro Monarca; haced el mayor servicio a los pueblos que están a vuestro cuidado; acrecentad el afecto que vuestro Soberano y Nos os profesamos; y vuestros afanes y trabajos lograrán por último en el cielo la recompensa prometida por aquél que llama bienaventurados e hijos de Dios a los pacíficos.

Entretanto, Venerables Hermanos e Hijos queridos, asegurándoos el éxito más completo en tan ilustre fructuoso empeño, os damos con el mayor amor Nuestra Apostólica Bendición.

Dado en Roma en Santa María la Mayor, con el sello del Pescador; el día treinta de enero de mil ochocientos diez y seis, de Nuestro Pontificado el décimosexto.

lunes, 27 de junio de 2011

La pronunciación tradicional del latín.

Una de las perdidas que ha tenido la Iglesia en España ha sido la de la tradicional pronunciación española del latín. Desde mediados del siglo anterior (y antes incluso) empezó a difundirse por todos los reinos hispánicos lo que se llama pronunciación eclesiástica o romana del latín en detrimento de la española. ¿Fue por una moda? ¿por vergüenza de lo propio? ¿o para ser más papista que el Papa?

Distintas bitácoras tradicionales y otros tantos grupos enseñan la forma romana, aquí exponemos la tradicional pronunciación española que propagaron en sus escritos entre otros el P. Martínez de Antoñana C.M.F. Esta era la pronunciación que en sus días todo el clero hispano decía en sus misas, en sus rezos del breviario y en sus cantos. Hoy, los pocos que han rescatado el verdadero rito se dejan llevar por la influencia de la Curia romana o de otros países.

Tenemos ejemplos contrarios: como el también claretiano Luis Ribera que en sus misalitos mostraba la pronunciación eclesiástica.

Se podría resumir que la pronunciación del latín tradicional en España: se lee (o pronuncia) igual que se está escrito.

A diferencia de lo que sigue:


ESCRITURA
PRONUNCIACIÓN
EJEMPLO
ae, ao (æ, œ)
e
Fœdus  (fedus)
j (i)
y
Janua  (yanua)
ll
l-l (dos eles)
illis  (il-lis)
ti
ci (si sigue de vocal)
ti se exceptúa:
-si precede s,t,x
-principio de palabra
-seguida de h
oratio  (oracio)

hostia
tiara
corinthios (corintios)
ch
k  [k]
Christus (kristus)
ph
f   [f]
philosophia (filosofía)
que, qui
ke, ki  [k]
sanguinisque (sanguiniske)
gue, gui
gue, gui  [ɡ]

ge, gi
je, ji  [x]
pange (pange)
ce, ci
ze, zi  [θ]
cælis (celis)
gn
gn
agnus (ag-nus)


Acentuación: En latín no hay palabras agudas; todas son graves o esdrújulas. Las palabras bisílabas serán, pues, llanas.

V.gr. en la obrita: "ÁNGELES DEL ALTAR" Guía de acólitos para le servicio del Señor por Gregorio Martínez de Anoñana CMF. COCULSA, Madrid 1959, 7ª ed. pag 58 lean como  pronunciaría un monaguillo español.

Fuentes:
-Gramatica Latina, por Bartolomé Bosch y Sansó. Imprenta G. Miramar, Palma de Mallorca 1960
-Lengua Latina, por P.S. Santamarta y P. A. Montes, tercer curso. Ed. Everest, León 1969
-Gramática Latina, Luis Penagos SJ. Ed. Sal Terrae, 1993

miércoles, 22 de junio de 2011

El Pange Lingua more hispano


A pesar de ver que hoy, lo que se llama misa, se ha convertido en un expectáculo ecléctico al servicio del hombre endiosado. Donde se distribuye doctrina nociva para la salud y que cada día nos encuentramos con una nueva gansandas. Traemos a esta bitácora uno de los más bellos ejemplos de la rica variedad que encarnó la liturgía latina durante siglos en las Españas. Nos referimos al Pange Lingua en la melodia de canto llano al modo español.

Desgraciadamente tras la revolución francesa, las desamortizaciones y la revolución del V2, la riqueza de la Iglesia hispana agoniza tras la tibieza del conservadurismo que asola las Españas. Aunque ha habido una reducida reacción por recuperar el verdadero rito latino de la Santa Iglesia Romana, y los otros ritos occidentales, la chabacanería y la falta de sentido litúrgico hace muchas veces que se improvise con ceremonias de corta y pega, sin preparar. Y no nos referimos a hacer pomposo la celebración, porque una de las notas en Occidente es que las maneras latinas son sobrias, escuetas. Es su forma pragmática en comparación con los ritos orientales.

Dejamos tres muestras de distintas versiones del Pange Lingua a la española. La primera canto llano con órgano por Juan de Urrede.

Música antigua - Corpus Christi - 04/06/10

 


Y dos ejemplos de la obra de Tomás Luis de Victoria sobre el Pange Lingua con la melodía hispana, intercalando entre versos la melodia gregoriana con la polifonía. ¡Hermosísimo!
El himno a cargo del Ensemble Plus Ultra, dirigido por Michael Noone se podrá escuchar a partir del  33 (pero se recomienda escuchar todo el programa)

Grandes ciclos: Tomás Luis de Victoria - Victoria VIII - 10/06/11

 

 

Por último, el sábado 25 de junio se podrá escuchar en Granada el concierto que ofrece el Ensemble Plus Ultra y la Schola Antiqua con el título VICTORIA Y EL CORPUS CHRISTI. Dentro del LX Festival Internacional de Música y Danza de Granada será interpretado en la Capilla Real a las 12 del mediodía.






Nota: para conocer mejor la tradicional pronunciación española del latín publicamos ésta entrada.

 

lunes, 30 de mayo de 2011

Una imagen del Padre Bernardo Hoyos S.I. controvertida


En el Santuario Nacional de la Gran Promesa (Valladolid) se ha colocado una escultura del bienaventurado padre Francisco Bernardo de Hoyos S.J., desde su beatificación una imagen en el lateral de la epístola. Fue bendecida por un "tal Blázquez". Es curiosa la imagen, por su vestimenta. Una vestimenta que lleva a confusión. Aunque conserva un cierto "halo" de conservador no es una vestimenta tradicional. No es la auténtica vestidura que el beato jesuita utilzó después de su ordenación en 1735. Es decir no están representando de forma auténtica al venerado jesuita. Están corrompiendo su imagen para demorfarla y traerla a la "neoiglesia" con su "neodoctrina" a través de su nueva imagen.

¡Abajo lo viejo! (se grita desde esta archidiócesis). Lo que para ellos es sinonimo de apolillado, de polvoriento, de corroido, de envejecido. Quitemos las casullas bonitas españolas, de forma de guitarra. Quitemos el manípulo. ¿Dónde está el amito? ¿Es ese pañuelo enrrollado al cuello? Corrompamos la Iglesia para que está se vaya autodemoliendo.


Ya la "celebración" de beatificación fue preciosisísima. Con esos escenarios que construyen que nada tienen que ver con un altar para honrar a Dios sino con un patíbulo para mofarse de Él. Es una pena que no se aprovechase bien la estatua en honor a Colón donde la Fe Cathólica lo está guiando y sosteniendo.


No podemos pedir más. Estamos en las últimas y no se quiere ver. La deformación de la devoción (como la que se ha hecho al Sagrado Corazón), de los verdaderos santos confundiéndolos con los "nuevos". La desolación del verdadero rito por uno impío y herético es el producto de abandonar la Verdad de abandonar a Dios, Nuestro Señor. De no entregarle todo a Él sino reservarnos siempre un poquito de lo que nos ha sido gratis dado. Nosotros, en cambio, seguimos creyendo en sus promesas. Y entre ellas la que le hizo al joven sacerdote jesuita: "REINARÉ EN ESPAÑA, Y CON MÁS DEVOCIÓN QUE OTRAS PARTES"

Venga a nos tu Reino

Francisco Bernardo de Hoyos, ora pro nobis

sábado, 2 de abril de 2011

¡¡¡Bienvenido Padre Ricardo Isaguirre a la lucha!!!

Publicamos la carta del padre Ricardo Isaguirre que se ha hecho publica en el nº 230 de la revista Tradición Católica que edita la Hermandad San Pío X en España. El pasado 8 de diciembre del 2010 formalizó su ingreso en las filas de la tradición en la Capilla de Santiago Apóstol de Madrid, con el P. Juan Mª de Montagut como representante de Monseñor Fellay. Es sin duda una grandiosa noticia que queremos reproducir aquí y dejar claro que la lucha por la custodia de la Doctrina tradicional católica sigue y crece con nuevos miembros a pesar de los ataques gratuitos y desesperados de otros. ¡Dios le bendiga padre Isaguirre! Rezaremos por usted y pediremos que San José, San Ricardo y la Inmaculada Virgen María de Luján le custodien. Gracias Padre.

CARTA DE INGRESO EN LA HERMANADA DE SAN PÍO X
por el Padre Ricardo Isaguirre



    La Santísima Virgen María, en su condición de Inmaculada, quiso acompañarme siempre desde que comencé a decir Misa; así mi Ordenación sacerdotal, que me parece hoy tan lejana, tuvo lugar en la espléndida Catedral de la capital bonaerense de La Plata, República Argentina, cuya titular es la Inmaculada Concepción. Esta presencia maternal llegó, por la Providencia de Dios, hasta el día de mi compromiso con la Hermandad Sacerdotal de San Pío X, formalizado en el marco de la sagrada acción eucarística el pasado 8 de diciembre. ¡Gracias a ti, Madre mía Inmaculada, Virgencita de Luján y Patrona de España!
Por mí condición de antiguo sacerdote diocesano conservo amistad con muchos de mis colegas, tanto en mi América natal como en mi España adoptiva. Algunos de esos compañero me han preguntado por las razones de mi resolución, tan grave y definitiva. Porque desde el punto de vista del clero oficial, que ellos aún comparten, se trataría –cuando menos- de un “cisma” personal. Un párroco de Barcelona, que me conoce mucho y según me consta me estima, se lamentaba en una carta reciente de que él y yo “ya no estemos en comunión plena”.
No soy quien para analizar aquí tales posturas, pero de mí mismo afirmo que ni sostengo ni participo de ninguna manera en ningún género de pensamiento “cismático”. Otro sacerdote inquiría alarmado: “¿Te readoctrinarán en Suiza?” Los miembros de la Hermandad con quien trato, obispos y sacerdotes, son empero, sencillamente, católicos romanos en su acción y en sus ideas. Lo que vivo en la casa a la que ahora pertenezco es espíritu sacerdotal católico alentado por la caridad fraterna, la esperanza y la fe compartidas. El Santo Sacrificio de la Misa que ofrecemos es aquel que Jesucristo encomendó por los Apóstoles a su Esposa, la Santa Madre Iglesia Católica, y que ella celebró por medio de sus sacerdotes durante dos mil años. Los sermones que escucho de mis cofrades exponen a los fieles la doctrina católica y su moral. En pocas palabras, yo, que era católico romano y que durante décadas, siendo laico primero, seminarista luego y finalmente sacerdote, me sentí en realidad ajeno a la Iglesia conciliar y sólo tolerado en sus filas por motivos prácticos, experimento lo que al convertirse el Cardenal Newman llamó su coming home: aquella tender Light, la “suave luz” a cuya guía se encomendó en sus muchos años de cismático y herético anglicano (de buena fe), misteriosamente –porque así actúa la gracia en quienes a ella con humildad se confían- lo había llevado a la Iglesia de Roma, donde encontró su hogar –para él no siempre confortable por la envidia de los mediocres- y su santificación según la voluntad de Cristo.
En mi caso la participación en la herejía neomodernista fue material, en cuanto ante Dios, con temor y temblor, puedo reconocer en conciencia; a pesar de los esfuerzos al final inútiles de algunos que querían permanecer fieles al Catolicismo sin cuestionar el Concilio Vaticano II pública y firmemente (en primer lugar el llorado Arzobispo platense que me confirió el Orden Sagrado), era el aire envenenado que, proveniente de la Roma actual, se respiraba por fuerza en las diócesis a las que pertenecí o en las que actué, en los movimientos a los que asesoré, en la curia diocesana en la que con denuedo estuve al servicio del Ordinario local. Pero la sensación y mejor aún la convicción certera de haber vuelto a casa es semejante, y aun mayor, porque yo fui criado como católico y John Henry Newman como protestante fervoroso. Por eso él, erudito historiado de la Iglesia antigua, aseguraba haber descubierto, deslumbrado por la verdad, en cierto punto final de sus estudios sobre la herejía arriana que la Iglesia de Inglaterra del siglo XIX estaba ene lugar del heresiarca Arrio y que la Iglesia de Roma (¡ah! La Roma de sus años) permanecía en el mismo lugar que la de los Papas y obispos que en el siglo IV confesaban la verdadera fe apostólica. Conocemos la heroica decisión de Newman.
Pero yo no soy más que un desconocido sacerdote que, ya hombre maduro, quiere servir a Cristo y su Santa Iglesia, sin separarse de ninguno que profese la Fe cristiana tradicional, aquella que todos los católicos sostuvieron siempre en todo lugar. Cuando era no más un muchacho, recuerdo con afecto que, especulando despreocupadamente acerca de nuestro futuro, una compañera de estudio decía de mí: “Sólo le interesa la Iglesia” ¿Podía haber actuado de otra manera ante la evidencia de la Tradición vivida, conocida, cultivada y encarnada en esta “obra de la Iglesia” que hace cuarenta años fundó el venerado Arzobispo Marcel Lefebvre a fin de que no faltaran nunca a la iglesia el Santo Sacrificio de la Misa y los sacerdotes que sepan ofrecerlo según el rito romano sancionado por San Pío V como síntesis admirable e insuperable de la Santa Doctrina de Cristo expuesta por los Padres de la Iglesia y los Sagrados Concilios del pasado?
Un rector de mi Seminario modernista enseñaba que es ilusión comprensible en el seminarista soñar con el día que presidirá la Eucaristía en medio de los pobres: “Desde ese rol de pastor los animará, los promoverá, ofrecerá a Dios el cordero de sus sufrimientos y el vino de sus alegrías”, etc. La religión del hombre enseñada a los jóvenes del Concilio… yo comprendía la inconsecuencia e incluso la criminal superficialidad de la formación allí impartida, la falsedad de una Iglesia convertida en promotora social y el sacrilegio de sus sacerdotes revestidos de animadores comunitarios. Sufría porque cada Misa moderna que decían era una Misa que des-decían, un tributo ofrecido no al Creador y Redentor, sino a la criatura. La Misa que hizo a la Iglesia y a la Civilización cristiana estaba interdicta para nosotros y, en todo caso, era una pieza de museo indeseable en el mundo de hoy y en la supuesta Iglesia aggiornata.
La bondad de Cristo ha querido librar de esa ideología perniciosa y de sus consecuencias a nuestra Hermandad, cuyo fin primero es el bien integral de los sacerdotes, a los que socorre y apoya, como lo hizo Monseñor Lefebvre en persona, para que no desfallezcan perdiendo su identidad freten al embate criminal del posconciliarismo. En su tenaz resistencia se manifiesta la fuerza del Salvador; por esa gracia en nuestros a veces humildes altares arde sin embargo constante la zarza gloriosa que no se consume y el sacerdocio alcanza su máxima grandeza de alabanza, intercesión y propiciación, aunque esté oculto y sea perseguido. ¿No es también propio del sacerdote católico compartir el oprobio que cayó sobre Cristo clavado en la Cruz por el pecado del mundo?
Recuerdo para terminar la preocupación de lo que para algunos amigos de antaño ha sido mi adopción del “integrismo fundamentalista de la extrema derecha católica”. Si la expresión no fuera tan poco exacta para describir a los seguidores y continuadores de Monseñor Lefebvre, ¡qué gran cumplido se nos estaría dedicando! Conservamos íntegros los fundamentos que no pusimos nosotros, sino Jesucristo y sus Apóstoles por mandato suyo. Renegamos con todas nuestras fuerzas de la Revolución contra el trono del Altísimo; ¿no es ella acaso la que, con las armas de la Filosofía de las Luces y los oscuros manejos históricos de masones y judíos, aliada a la izquierda internacional de la política y la cultura ateas, sumado el impulso del orgullo liberal, desata cada día su guerra para derrocar a Dios y su Reino en el mundo y en las lamas, que es la Iglesia católica romana? Esperamos por la bondad de nuestro Rey y Señor, al que servimos como apóstoles de Jesús y de María, ser llamados un día a su derecha, cuando triunfe sobre todas las herejías el Corazón Inmaculado de su Madre y Madre nuestra. ¡Oh Señora del cielo y de la tierra, sólo te ruego que inspires a muchos sacerdotes determinarse a hacer en este tiempo lo que corresponde a nuestra condición de ministros de tu Hijo par que su Sagrado Corazón venza, reine e impere en todas partes sobre los hombres, los pueblos y las naciones!

Fuente: Tradición Católica nº230, tfn 91 812 28 81

Gaudete, lecturas católicas para una vida católica