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miércoles, 23 de noviembre de 2011
Una triste noticia: El fin de Convicción Radio, Chile
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sábado, 2 de abril de 2011
¡¡¡Bienvenido Padre Ricardo Isaguirre a la lucha!!!
Publicamos la carta del padre Ricardo Isaguirre que se ha hecho publica en el nº 230 de la revista Tradición Católica que edita la Hermandad San Pío X en España. El pasado 8 de diciembre del 2010 formalizó su ingreso en las filas de la tradición en la Capilla de Santiago Apóstol de Madrid, con el P. Juan Mª de Montagut como representante de Monseñor Fellay. Es sin duda una grandiosa noticia que queremos reproducir aquí y dejar claro que la lucha por la custodia de la Doctrina tradicional católica sigue y crece con nuevos miembros a pesar de los ataques gratuitos y desesperados de otros. ¡Dios le bendiga padre Isaguirre! Rezaremos por usted y pediremos que San José, San Ricardo y la Inmaculada Virgen María de Luján le custodien. Gracias Padre.
CARTA DE INGRESO EN LA HERMANADA DE SAN PÍO X por el Padre Ricardo Isaguirre
La Santísima Virgen María, en su condición de Inmaculada, quiso acompañarme siempre desde que comencé a decir Misa; así mi Ordenación sacerdotal, que me parece hoy tan lejana, tuvo lugar en la espléndida Catedral de la capital bonaerense de La Plata, República Argentina, cuya titular es la Inmaculada Concepción. Esta presencia maternal llegó, por la Providencia de Dios, hasta el día de mi compromiso con la Hermandad Sacerdotal de San Pío X, formalizado en el marco de la sagrada acción eucarística el pasado 8 de diciembre. ¡Gracias a ti, Madre mía Inmaculada, Virgencita de Luján y Patrona de España!
Por mí condición de antiguo sacerdote diocesano conservo amistad con muchos de mis colegas, tanto en mi América natal como en mi España adoptiva. Algunos de esos compañero me han preguntado por las razones de mi resolución, tan grave y definitiva. Porque desde el punto de vista del clero oficial, que ellos aún comparten, se trataría –cuando menos- de un “cisma” personal. Un párroco de Barcelona, que me conoce mucho y según me consta me estima, se lamentaba en una carta reciente de que él y yo “ya no estemos en comunión plena”.
No soy quien para analizar aquí tales posturas, pero de mí mismo afirmo que ni sostengo ni participo de ninguna manera en ningún género de pensamiento “cismático”. Otro sacerdote inquiría alarmado: “¿Te readoctrinarán en Suiza?” Los miembros de la Hermandad con quien trato, obispos y sacerdotes, son empero, sencillamente, católicos romanos en su acción y en sus ideas. Lo que vivo en la casa a la que ahora pertenezco es espíritu sacerdotal católico alentado por la caridad fraterna, la esperanza y la fe compartidas. El Santo Sacrificio de la Misa que ofrecemos es aquel que Jesucristo encomendó por los Apóstoles a su Esposa, la Santa Madre Iglesia Católica, y que ella celebró por medio de sus sacerdotes durante dos mil años. Los sermones que escucho de mis cofrades exponen a los fieles la doctrina católica y su moral. En pocas palabras, yo, que era católico romano y que durante décadas, siendo laico primero, seminarista luego y finalmente sacerdote, me sentí en realidad ajeno a la Iglesia conciliar y sólo tolerado en sus filas por motivos prácticos, experimento lo que al convertirse el Cardenal Newman llamó su coming home: aquella tender Light, la “suave luz” a cuya guía se encomendó en sus muchos años de cismático y herético anglicano (de buena fe), misteriosamente –porque así actúa la gracia en quienes a ella con humildad se confían- lo había llevado a la Iglesia de Roma, donde encontró su hogar –para él no siempre confortable por la envidia de los mediocres- y su santificación según la voluntad de Cristo.
En mi caso la participación en la herejía neomodernista fue material, en cuanto ante Dios, con temor y temblor, puedo reconocer en conciencia; a pesar de los esfuerzos al final inútiles de algunos que querían permanecer fieles al Catolicismo sin cuestionar el Concilio Vaticano II pública y firmemente (en primer lugar el llorado Arzobispo platense que me confirió el Orden Sagrado), era el aire envenenado que, proveniente de la Roma actual, se respiraba por fuerza en las diócesis a las que pertenecí o en las que actué, en los movimientos a los que asesoré, en la curia diocesana en la que con denuedo estuve al servicio del Ordinario local. Pero la sensación y mejor aún la convicción certera de haber vuelto a casa es semejante, y aun mayor, porque yo fui criado como católico y John Henry Newman como protestante fervoroso. Por eso él, erudito historiado de la Iglesia antigua, aseguraba haber descubierto, deslumbrado por la verdad, en cierto punto final de sus estudios sobre la herejía arriana que la Iglesia de Inglaterra del siglo XIX estaba ene lugar del heresiarca Arrio y que la Iglesia de Roma (¡ah! La Roma de sus años) permanecía en el mismo lugar que la de los Papas y obispos que en el siglo IV confesaban la verdadera fe apostólica. Conocemos la heroica decisión de Newman.
Pero yo no soy más que un desconocido sacerdote que, ya hombre maduro, quiere servir a Cristo y su Santa Iglesia, sin separarse de ninguno que profese la Fe cristiana tradicional, aquella que todos los católicos sostuvieron siempre en todo lugar. Cuando era no más un muchacho, recuerdo con afecto que, especulando despreocupadamente acerca de nuestro futuro, una compañera de estudio decía de mí: “Sólo le interesa la Iglesia” ¿Podía haber actuado de otra manera ante la evidencia de la Tradición vivida, conocida, cultivada y encarnada en esta “obra de la Iglesia” que hace cuarenta años fundó el venerado Arzobispo Marcel Lefebvre a fin de que no faltaran nunca a la iglesia el Santo Sacrificio de la Misa y los sacerdotes que sepan ofrecerlo según el rito romano sancionado por San Pío V como síntesis admirable e insuperable de la Santa Doctrina de Cristo expuesta por los Padres de la Iglesia y los Sagrados Concilios del pasado?
Un rector de mi Seminario modernista enseñaba que es ilusión comprensible en el seminarista soñar con el día que presidirá la Eucaristía en medio de los pobres: “Desde ese rol de pastor los animará, los promoverá, ofrecerá a Dios el cordero de sus sufrimientos y el vino de sus alegrías”, etc. La religión del hombre enseñada a los jóvenes del Concilio… yo comprendía la inconsecuencia e incluso la criminal superficialidad de la formación allí impartida, la falsedad de una Iglesia convertida en promotora social y el sacrilegio de sus sacerdotes revestidos de animadores comunitarios. Sufría porque cada Misa moderna que decían era una Misa que des-decían, un tributo ofrecido no al Creador y Redentor, sino a la criatura. La Misa que hizo a la Iglesia y a la Civilización cristiana estaba interdicta para nosotros y, en todo caso, era una pieza de museo indeseable en el mundo de hoy y en la supuesta Iglesia aggiornata.
La bondad de Cristo ha querido librar de esa ideología perniciosa y de sus consecuencias a nuestra Hermandad, cuyo fin primero es el bien integral de los sacerdotes, a los que socorre y apoya, como lo hizo Monseñor Lefebvre en persona, para que no desfallezcan perdiendo su identidad freten al embate criminal del posconciliarismo. En su tenaz resistencia se manifiesta la fuerza del Salvador; por esa gracia en nuestros a veces humildes altares arde sin embargo constante la zarza gloriosa que no se consume y el sacerdocio alcanza su máxima grandeza de alabanza, intercesión y propiciación, aunque esté oculto y sea perseguido. ¿No es también propio del sacerdote católico compartir el oprobio que cayó sobre Cristo clavado en la Cruz por el pecado del mundo?
Recuerdo para terminar la preocupación de lo que para algunos amigos de antaño ha sido mi adopción del “integrismo fundamentalista de la extrema derecha católica”. Si la expresión no fuera tan poco exacta para describir a los seguidores y continuadores de Monseñor Lefebvre, ¡qué gran cumplido se nos estaría dedicando! Conservamos íntegros los fundamentos que no pusimos nosotros, sino Jesucristo y sus Apóstoles por mandato suyo. Renegamos con todas nuestras fuerzas de la Revolución contra el trono del Altísimo; ¿no es ella acaso la que, con las armas de la Filosofía de las Luces y los oscuros manejos históricos de masones y judíos, aliada a la izquierda internacional de la política y la cultura ateas, sumado el impulso del orgullo liberal, desata cada día su guerra para derrocar a Dios y su Reino en el mundo y en las lamas, que es la Iglesia católica romana? Esperamos por la bondad de nuestro Rey y Señor, al que servimos como apóstoles de Jesús y de María, ser llamados un día a su derecha, cuando triunfe sobre todas las herejías el Corazón Inmaculado de su Madre y Madre nuestra. ¡Oh Señora del cielo y de la tierra, sólo te ruego que inspires a muchos sacerdotes determinarse a hacer en este tiempo lo que corresponde a nuestra condición de ministros de tu Hijo par que su Sagrado Corazón venza, reine e impere en todas partes sobre los hombres, los pueblos y las naciones!
Fuente: Tradición Católica nº230, tfn 91 812 28 81
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domingo, 25 de abril de 2010
¡Viriatos, a las armas ...! (A Casa de Sarto)

Entrada copiada a Rafael Castela Santos de A Casa de Sarto y que hacemos nuestra.
El Valle de los Caídos, próximo al Escorial, es un monumento a los muertos de la Guerra Civil española de 1936-1939. La majestuosidad de su ubicación, así como el hecho de ser una Basílica excavada en roca, amén de la impresionante Cruz que lo corona hacen de él un lugar único. Esta Basílica es la segunda más grande del mundo y está coronada por la Cruz más grande del mundo.
El monumento tiene un carácter innegable religioso y de paz. Desde el inicio se trató de restañar las heridas del conflicto fratricida que afligió a España. Desde el inicio la Comunidad Benedictina del Valle de los Caídos que allí reside se ha encargado de rezar incesantemente por esta causa de la paz así como por España.
En pos de una torticera y sesgada ley de memoria histórica generada por este gobierno socialista y anticatólica –de rancio sabor masónico-, se está acabando con cualquier monumento o signo que fuera de la época de Franco. Historiadores otrora comunistas, como Pío Moa, se han manifestado contra la consideración de monumento franquista del Valle de los Caídos. Hay una leyenda negra en relación al Valle que es preciso desmontar. En este último hipervínculo se dan también ideas acerca de qué se puede hacer.
El gobierno socialista español, cuya política anticatólica es absolutamente sectaria, cerró ya el Valle en Febrero del 2010. En este neo-samizdat del ciberespacio, las bitácoras y los foros, algunos se hicieron eco de dicho cierre. La institución gubernamental que controla el Valle de los Caídos, Patrimonio Nacional se ha negado repetidamente a informar sobre qué pasa y efectuó un cierre sigiloso. De hecho sorprende incluso la práctica ausencia de noticias en los mass-media al tiempo que la red sí se ha hecho eco de todo ello. La explicación oficial es que se trata de obras de restauración por las humedades, pero éstas han sido denunciadas repetidamente por los Benedictinos que allí están durante años y nunca se ha hecho nada. Lo cierto es que no hay fecha de reapertura. De manera clara las explicaciones oficiales han resultado falaces y mentirosas.
El intento de cerrar el Valle de los Caídos no es nuevo. Ya en el 2009 lo intentaron cerrar. En el 2005, con este gobierno ya en el poder, se urdía la fechoría. Ya hubo problemas estos años de atrás por culpa de las presiones gubernamentales para que no se celebrasen funerales en los 20 de Noviembre, pero a objeto de preservar la santidad del recinto –violada por la innoble actuación de la Guardia Civil obedeciendo consignas sectarias- hasta la Fundación Francisco Franco ha cesado de convocar estos funerales en este recinto.
Se ha intentado gestionar algo a través de la Casa Real, pero infructuosamente. Nada extraño en un Rey que aprueba la ley del aborto. La familia real española, de facto, abomina de la religión católica y cuyo futuro está seriamente amenazado desde la boda del Príncipe.
La actuación de los separatistas catalanes ha sido vergonzosa. No es extraño cuando destacados políticos catalanes (Maragall o Carod Rovira, por ejemplo) llegaron a mofarse públicamente de la corona de espinas de Cristo en Jerusalén mismo. El Partido Nacionalista Vasco, cuyo pasado anticatólico es palmario a pesar de ellos sostener lo contrario, quedó retratado en uno de sus líderes (Iñaki Anasagasti)
Siendo terreno sagrado no deja de ser insultante y sacrílego el intento de convertir aquello en un parque de atracciones. Una íntima aliada del gobierno socialista y anticristiano que hay en España, la extrema izquierda, ha solicitado incluso convertir el Valle en una especie de atracción de feria tipo “casa de los horrores”.
La disculpa inicial por todo esto es el mal estado de la Piedad que corona la entrada. La situación real es otra muy distinta, de claro ataque al Valle de los Caídos. Se puede hablar ya sin tapujos del inicio de una nueva persecución religiosa en España. La desacralización de una Basílica católica, la persecución a la Comunidad Benedictina que allí vive amén de los obstáculos crecientes que van poniendo al culto, así lo indican. La persecución a los católicos tiene por punto de mira preferente al Valle de los Caídos. Sobre este impresionante monumento se cierne la sombra ominosa de la demolición.
De nada han servido las palabras de conciliación de Don Anselmo, el Abad benedictino ni el hecho de que el Abad abogue por una despolitización hasta en lo más ínfimo. Las palabras de perdón no han sido escuchadas. En un orden más genérico, hasta Pío Moa se ha quejado al Consejo de Europa sobre la situación que tenemos. Incluso se ha constituido una organización en defensa del Valle de los Caídos. Un relato de los hechos que han acontecido se puede encontrar aquí. El súmmum ha sido el trato recibido por la estatua de la Piedad que preside la entrada.
La sociedad española es una sociedad terriblemente enferma, como recientemente ha señalado el Obispo de Burgos. La tibieza de los cristianos, nuestra poca oración y prácticamente nula penitencia –males todos estos sobre los que la Santísima Virgen nos advirtió en Fátima- han sido faltas gravísimas en las que hemos incidido una y otra vez. Por esto volvemos a ser perseguidos y castigados. Es justo que así sea y, quién sabe, quizás esto afiance nuestra Fe.
Hace casi 75 años un grupo de aguerridos soldados portugueses, popularmente conocidos como “Viriatos”, no dudo en arriesgar su vida por defender la civilización cristiana de España. La Guerra Civil fue una Cruzada porque media España quería perseguir a Cristo y a su Iglesia y no quedó más remedio que alzarse en armas en defensa de la Religión. Pío XII así lo reconoció. Aquellos portugueses sabían lo que estaba en riesgo. Por inescrutable designio de la Providencia el solar ibérico lo compartimos estas dos Patrias hermanas y el destino de una suele ser el de la otra. Y por inescrutable designio, también, nuestra metapolítica ha sido, es y será siempre común. Ahora las armas son otras, Viriatos de hoy. Son las de la oración, son las de la pluma metamorfoseada en ordenador.
Os ruego humildemente, por tanto, que recéis por España, que recéis por el Valle de los Caídos, para que sigamos siendo la nación cristiana y misionera que junto a vosotros hizo llegar a Cristo a todo el orbe. Os suplico que empecemos aquí desde esta olvidad bitácora una Cruzada de Rosarios por la libertad del Valle de los Caídos y de la Comunidad Benedictina que allí vive. Agradecería enormemente que si alguno de vosotros reza un Rosario por esta causa, nos lo dejase saber en las cajas de comentarios para así hacerle llegar a los Benedictinos noticia de vuestras oraciones.
Os rogaría, portugueses –o de esos otros “Portugales” de alem do mar- de buena voluntad, que difundierais este texto. Si alguno de vosotros se tomase la molestia de traducirlo al portugués, tanto mejor.
¡Viva Cristo Rey!
¡Y ahora, Viriatos, a las armas! A la oración, a la pluma.
Rafael Castela Santos
sábado, 21 de noviembre de 2009
Soy agricultor ¿¿¿qué pasa???
Santo Tomás de Aquino dedica en su opúsculo De Regno (l.2 c.7) un pequeño panegírico al oficio de agricultor (labrador dirían mis abuelos). Santo Tomás desarrolla los beneficios que este oficio aporta en la fundación y desarrollo de la ciudad (urbi). Lo más básico que es primera necesidad: el propio sustento de la población y su desarrollo. Resulta evidente que todo el mundo come y necesita comer.
Refiriéndose a una sentencia de Alejandro Magno tomada por Vitruvio:
“[…] sicut enim natus infans sine nutricis lacte non potest ali nec ad incrementum perduci, sic civitas sine ciborum abundantia frequentiam populi habere non potest.”[1]
Eleuterio Elorduy S.J. en su obra Santo Tomás y el tradicionalismo hace un pequeño resumen sobre las ventajas del “régimen rural” en especial lo concerniente a lo espiritual:
-Atractivo natural de la vida campestre.
-La estabilidad que ofrece el no tener que depender de los demás para el propio sustento básico: el alimento.
-La propiedad de la tierra y los bienes hace al hombre ligarse más intensamente con el suelo patrio.
Añadiendo a lo expuesto por el Doctor Angelicus, sin duda esta profesión es una de las más bellas que jamás el hombre haya podido desarrollar. Puede tener mucho de bucólico y sentimental lo que escribo, mas sigue siendo a pesar de la mecanización, un oficio enteramente católico como se refleja en multitud de perícopas bíblicas. Un cultivo tanto del cuerpo como del alma. Una alegoría de servicio a la patria por la transformación del paisaje, al explotarlo, sacar lo mejor que tiene conservarlo para poder transmitirlo a mis descendientes. Como mis padres me enseñaron, y así mis abuelos. Y los padres de mis abuelos y así sucesivamente hasta que perderse en la memoria de estos pueblos.
No son tiempos fáciles. A este gobierno no le interesa conservar una clase social que ha dado de comer a millones de españoles durante siglos. Que ha conservado y practicado en su mayoría
vivir en estas condiciones. Desde que nos las prometían felices entrando en
Mis padres y mis abuelos me han transmitido lo que ellos sabían, trabajo, amor a
hoy no parecen nada.
[1] así como un niño recién nacido no puede criarse ni crecer sin la leche de la madre, así tampoco puede fundarse y desarrollarse una ciudad sin abundancia de alimentos.
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viernes, 13 de noviembre de 2009
Un punto de inflexión: el gregoriano. Sobre el concierto de Segovia
25 años cantando gregoriano. Este era el título y el motivo de celebración. Y no es para menos, casi exceptuando a las dominicas y a los escasísimos jerónimos, el coro Congregámini et Psállite es el único de la diócesis que mantien regularmente, difunde y conserva el canto gregoriano.
En la primera etapa del coro todos eran sacerdotes, conocedores de las melodías gregorianas, sus actuaciones se limitaban a celebraciones litúrgicas. Posteriormente, fueron incorporándose espontáneamente seglares, extendiendo sus intervenciones a demandas de instituciones, asociaciones, etc, nunca demandas particulares.
De la introducción y presentación extraigo lo siguiente dicho y escrito por don Diodoro:
"[...] cuando se interpreta en la liturgia, su lugar natural, para ello ha nacido, forma parte integrante de la Liturgia, no es algo que se añade, es un elemento de la participación litúrgica cutual de los cantores, y de los qu se dejan llevar por el canto, en su encuentro con el misterio de Dios. "
Bueno, creo que todos estamos totalmente de acuerdo. Es algo connatural al rito romano y desgraciadamente son muchos los que no ven ni quieren ver la armonía que da a la liturgia (me refieron por supuesto al novus ordo). Aunque le contestaria a don Diodoro que con el nuevo rito no casa tan bien el canto gregroriano y menos otros cantos sacros y polifonías. Para ese rito está la morralla como la ha denominado el director del coro (aquí entra la burda y falsa misa castellana)
También añade:
"El canto gregoriano descuella extraordinariamente en esa función litúrgica, porque destaca y refuerza, quizás como ningún otro tipo de músixa, el contenido de las palabras (mensajes, sentimientos, etc) [...]"
Añadir a esto, que según parecía transmitir el director, el miedo soterrado a que era un canto en latín. Lo destacó en la presentación ante los medios. Lo ha vuelto a destacar antes del concierto que en el programa acompañaba a los textos latinos la correspondiente traducción. Parece que hay un miedo, es casi un tabú hoy en la Iglesia nombrar el latín. Y si se hace débele de matizarse mucho su aparición para que los innovadores no se sientan ofendidos o que el pueblo se asuste ante tal crimen cultural y religioso: utilizar el latín. Y utilizar casi sentecialmente palabras como: antes, anteriormente, antiguamente, hemos actualizado, con anterioridad, etc...
Hasta aquí mis dos objeciones.
El concierto (porque desgraciadamente no deja de ser eso) que se ha cantado hoy en la Iglesia de San Millán saco dos puntos claros:
-el interés que ha provocado el canto gregoriano en Segovia. La iglesia estaba casi llena. Aunque después el auditorio ha ido abandonando la iglesia todavía al final ha quedado mucha gente muy entusiasmada y contenta por este regalo. Es falso por tanto que la gente en general vaya a rechazar al misa tradicional romana porque se diga en latín, es un falso tópico.
-La escasez de curas que había en el mismo concierto: a parte de don Diodoro, actual director. Don Jesús, anterior director y párroco de San Millán. He podido contar tres o cuatro curas más.
El resto pasa olimpicamente.
Es una pena ver el canto convertido en una pieza de exposición, de museo. Como la iglesia que sirvió de escenario. El único fin que parece entenderse hoy es el cultural, estético o el ocioso. En eso se va a quedar la Iglesia. Pero un punto de inflexión es este coro. Gracias a ellos el gregoriano no ha muerto, todavía, en Segovia.
PROGRAMA DEL CONCIERTO
I Roráte, caéli, désuper (modo I)
II O Rex géntium y Magníficat (modo II)
III Puer natus est (modo VII)
IIII Media vita (modo I)
V Pater, si non potest y Salmo 21 (modo VIII)
VI Christus factus est (modo V)
VII Lamentatio (melodia códice silense)
VIII Stabat Mater (modo II)
VIIII Spíritus Dómini (modo VIII)
X Factus est repente y Salmo 67 (modo VII)
XI Homo quidam (modo VI)
XII Gloriosa dicta sunt y Magníficat (modo VIII)
XIII Tibi dixit (modo III)
XIIII Gaudeamus (modo I)
Se añadió a esta lista un Aleluya
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martes, 14 de julio de 2009
La cuestión numérica

SOBRE LA CUESTIÓN NUMÉRICA.
12/07/09. La Misa tiene un valor tan trascendente, que nos parece triste reducirla a un debate numérico, como si fuera el aforo de un teatro. Cristo habló a las multitudes, pero también se detenía a predicar a una sola persona sin considerar que perdía su tiempo. ¿Cuantas personas había con Él en la Última Cena o en el Calvario?. Cena y calvario es a un tiempo la Santa Misa. Cuando dos o más se reúnen en su nombre, El está con ellos. Por eso, no doce, sino tres personas constituyen para nosotros un grupo estable, si tienen verdadero interés por aprender, venerar y ser bendecidos con la Forma Extraordinaria de la Misa, en comunión con el Papa y con toda la Iglesia.
12/07/09. La Misa tiene un valor tan trascendente, que nos parece triste reducirla a un debate numérico, como si fuera el aforo de un teatro. Cristo habló a las multitudes, pero también se detenía a predicar a una sola persona sin considerar que perdía su tiempo. ¿Cuantas personas había con Él en la Última Cena o en el Calvario?. Cena y calvario es a un tiempo la Santa Misa. Cuando dos o más se reúnen en su nombre, El está con ellos. Por eso, no doce, sino tres personas constituyen para nosotros un grupo estable, si tienen verdadero interés por aprender, venerar y ser bendecidos con la Forma Extraordinaria de la Misa, en comunión con el Papa y con toda la Iglesia.
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