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viernes, 18 de septiembre de 2009

Tradiciones católicas populares (V): Hacheros



REAL ACADEMIA ESPAÑOLA:

hachero1.

1. m. Candelero o blandón que sirve para poner el hacha de cera.

hacha1.

(Del lat. *fascŭla, cruce de facŭla, pequeña antorcha, y fascis, haz).

1. f. Vela de cera, grande y gruesa, de forma por lo común de prisma cuadrangular y . con cuatro pabilos.


El hachero ha sido un artilugio imprescindible durante años en la mayoría de las familias católicas de los Reinos de Castilla y León. Este era un mueble donde colocar las hachas, los cirios, durante la permanecia de la familia en el templo. Era una muestra simbólica de que la familia recibía la luz de Cristo durante la Santa Misa y además era toda una ofrenda hacia la Santa Trinidad, la Virgen y los Santos. Existía multitud de tamaños. Desde aquellos que portaban unas pocas hachas hasta largos muebles, con cajoneras incluidas, dependiendo de la posición de la familia. Las familias que no podían tener disponer de estos muebles portaban sus propias palmatorias desde su hogar. Los hacheros normalmente tenían su propia ubicación en las iglesias, repartidos por todo el templo. Y allí esperaban día tras día a que fueran encendidos durante los actos litúrgicos. Y después bien apagados para que no diesen ningún disgusto.


Aquí dejo una muestra de algunos hacheros encontrados por internet, más uno que ha sido restaurado y donado a la Iglesia parroquial de S. Pedro Apóstol en Villeguillo.






viernes, 28 de agosto de 2009

Las giralda de Castilla: Matapozuelos


La proyección del barroco en España es de unas proporciones descomunalmente bellas. Quisiere mostrarles la portentosidad de la Iglesia parroquial de Santa María Magdalena de Matapozuelos en la archidiócesis de Valladolid.

Por estas tierras abundan unas torres altas, soberbias, cargadas (algunas recargadas) de formas curvas y elementos ornamentales hechos a base de ladrillo y mortero. La sabia mano de muchos albañiles plago el sur del Duero de majestuosas torres que se divisan a kilometros. Parece como si los pueblos quisieren competir entre ellos. ¿Quién tañera mejor? ¿A quién se le oirá más? ¿Quién dará más gloria a Dios y libertad a su Santa Iglesia? Incluso en el mismo pueblo entre templos.

Al llegar a Matapozuelos me encontré con una sorpresa. Estaban vaciando la cajonera de la antigua sacristía (puerta en el lado del evangelio del presbiterio) y me encontré con un espectáculo fabuloso. Delante de mí, vi expuesto una cantidad enorme de preciosas telas: dalmáticas, casullas, paños humerales, bolsas de corporales, manípulos, estolas, velos cubrecopones, velos cubrecálices... blancos, verdes, ¡¡¡azules!!! Los feligreses en colaboración con el ayuntamiento quieren restaurar esas verdaderas obras de arte.

Y del templo que no se puede decir. El órgano recién restaurado, con su coro, altares llenos del mejor arte de la reforma católica. Cuadros, esculturas, retablos, pan de oro... etc..

Un expectáculo de otros tiempos.









viernes, 17 de abril de 2009

Tradiciones católicas populares (III): Capillas portátiles (actualización)

Desde pequeño siempre que me movía enderredor a mi casa veía prácticas católicas que aunque me resultaban curiosas por la novedad, no eran extrañas porque eran costumbres que se pasaban de generación en generación y practicaban mis abuelos, sus parientes y vecinos.

Una de estas eran las capillitas portátiles. Curiosos mueblecitos despegables con una imagen en el interior que circulaban cada día por una casa para rezarlas y echarlas unas monedas. Se las ilumaba con una vela encendida pero últimamente arraigó la costumbre de colocarlas una lampara de luz eléctrica o dejar encendida la luz de la alcoba o habitación donde se encontraba la capillita.

Esta práctica piadosa está cayendo en el más absoluto olvido, al ser molesta por tener que encargarse de custodiar por un día un objeto que resulta inútil en la vida que se lleva hoy. Incómodo por tener que colocarla en alguna de las aparatosas estancias de la casa donde ya no se tiene ni siquiera un rinconcito para religiosidad católica y por ser ignorado por los nuevos párrocos que llegan al ver estas cosas inútiles por lo que enseñan los nuevos tiempos.

Las siguientes imágenes proceden de la capilla portátil de la Virgen de Fátima en la parroquia de San Pedro Apóstol de Villeguilo, Diócesis de Segovia.




Más tradiciones católicas populares I y II

(Ante la controversia con un hereje protestante que nos acusa de ir contra los mandatos de Dios en nuestros comentarios le damos respuesta)

martes, 7 de abril de 2009

Tradiciones católicas populares (I): Canciones de Castilla la Vieja y el Reino de León.


Uno de los rasgos fundamentales de esta época es el desarraigo y la caída en el olvido de las tradiciones, oficios, canciones y formas sociales de relación, todas ellas impregnadas en su mayoría, sino de un auténtico significado religioso (católico) se tocaba algún concepto o nombre relacionado con Dios o su Iglesia. Era así, Cristo lo cubría casi todo, se hacía presente en cada acto, juego, manera o momento de la vida rural de España ( y en muchos otros países). Estas formas también existían en las ciudades, porque muchas de ellas no eran tan populosas ni eran habitadas por personas que emigraban por motivos económicos buscando un oficio que desarraigaba por completo sus formas y su salud de alma. Se vivía con cierta simbiosis entre la ciudad y el campo. Lo uno dependía de lo otro (ahora se relacionas sobre todo por el "interés").

Un tema que afectó muchísimo a la perdida de usos y costumbres tradicionales en la España rural fue el olvido de canciones y coplillas. Sobre todo las de tema religioso que acompañaban en las Misas, procesiones, actos públicos de piedad y que eran una bandera, una seña de identidad y diferenciación de una zona de España o de un pueblo. Lugares estos donde se cantaba exclusivamente piezas populares hoy extinguidas. El Concilio no sólo trajo la fealdad y tibieza de los ornamentos, utensilios, arquitectura, pintura o escultura. Provocó y provoca muchos altercados entre los feligreses y los párrocos modernistas innovadores. Hasta los socialistas, ateos y los más tíbios en asuntos piadosos ven agredida su condición si tocan o alteran las formas que heredaron sus padres, de sus abuelos y estos de sus bisabuelos, así en generaciones.

El daño irreparable que han sufrido composiciones, entonaciones y letras sobre menesteres religiosos del folclore de España, no es culpa únicamente de la degeneración provocada por el Concilio Vaticano II, sino por la modernidad decadente que elimina y desprecia lo bello por no considerarlo económicamente útil y enemigo de sus perversos fines. Ha sido el CVII, leña para un ese gran incendio que se ha extendido por todas las capas de la católica España.

Pueden escuchar aquí media hora del programa "Todo lo cría la tierra" de Radio Clásica de RNE sobre los cantos de cuaresma.

Cuadro de Joaquín Sorolla en Nueva York

martes, 3 de marzo de 2009

Las diócesis de Castilla y León pierden el 38 por ciento de curas y el 23 por ciento de monjas desde 1950

En menos de medio siglo las diócesis de Castilla y León han perdido de sus filas alrededor del 38 por ciento de sacerdotes y ha caído en torno al 23 por ciento el número de monjas activas y contemplativas; un descenso que se ve ahora compensado con un mayor compromiso social al de hace cincuenta años.

Para afrontar y analizar esta situación, las Carmelitas Descalzas de Europa celebraron el pasado mes en Ávila el primer encuentro de su historia, donde se ha vuelto a poner de manifiesto la crisis vocacional acrecentada en las últimas décadas, informo hoy Efe.

Una nueva sociedad, que ha pasado de estar protagonizada por una civilización rural a una industrial supone para el director del Seminario Diocesano de Valladolid, Luis Argüello, el factor clave para estudiar la caída vocacional.

Según ha explicado a Efe, en la década de 1950 el centro que dirige ordenaba en torno a quince curas al año, mientras que ahora son “dos o tres” los seminaristas que tras culminar sus estudios de Teología deciden dedicar su vida al sacerdocio.

En 1959, las diócesis de las provincias que conforman la actual Castilla y León concentraban 4.615 sacerdotes diocesanos.

Ahora, entrado el siglo XXI, son aproximadamente 2.800, según los datos facilitados por la Conferencia Episcopal en base al último registro interdiocesano, de 2005.

Así como algunos de éstos ejercen labores fuera de su diócesis, en la Comunidad convergen también curas de otras zonas y un gran número de sacerdotes religiosos, que no pertenecen a las diócesis, sino a una comunidad o congregación, como los jesuitas y los marianistas.

Números similares al de Valladolid se manejan en el Seminario de Burgos, que ordena a “uno o dos” sacerdotes cada año frente a los veinticinco de 1959, según el rector del centro, Fernando Rodríguez.

En este sentido, y teniendo en cuenta la actual implantación social de la Iglesia, Argüello considera que la disminución de nuevas vocaciones no ha sido tan grande y ha llegado a estancarse.(bueno eso lo dice él la realidad es dramática como recordó el obispo de Segovia)

Eso sí, ahora el trabajo de cada sacerdote es mayor, pero también lo es el compromiso de los cristianos con las tareas diocesanas y sociales en la comunidad católica.

Y es que más allá de la dedicación sacerdotal, “el número de personas que deciden comprometerse con labores religiosas ha crecido mucho en estos años”, ha observado el director del seminario vallisoletano, ya que a modo de ejemplo, si a mediados del siglo XX “la gente que participaba en la Eucaristía era el sesenta por ciento de la población y ahora el veinte”, de éstos últimos el porcentaje que se vincula a tareas religiosas como la catequesis y la ayuda al párroco, es mayor.

Esta tónica de convicción religiosa parece producirse también entre los más jóvenes, ya que en torno al cincuenta por ciento de los estudiantes del Seminario Menor de Burgos, donde se imparte la educación secundaria y el bachillerato, deciden continuar con los estudios teológicos en el Seminario Mayor.

Las diócesis de Burgos y León son las que más sacerdotes diocesanos aglutinan, con 498 y 351, respectivamente en 2005, mientras que las de Osma-Soria y la de Ciudad Rodrigo -la más pequeña de España- son las menos prolijas, con 144 y 83, respectivamente, en el último año.

El futuro a medio plazo, con un presente en el que la media de edad de los sacerdotes se sitúa entre los sesenta y setenta años, viene por el “estancamiento”, pero según el representante del seminario vallisoletano “hay un renacer de nuevos llamamientos”.

“Tanto en la sociedad como en la Iglesia se precisa generar un ambiente de personas que cultiven no sólo sus derechos, sino también sus obligaciones y su responsabilidad con el común”, ha añadido Argüello.

En Palencia la falta de vocaciones ha llegado incluso a los monaguillos, lo que impulsó el pasado año a publicar un cómic en el que se narraba la historia de un niño que se interesaba por serlo.

En el lado femenino, el número de religiosas profesas, tanto las de vida contemplativa como las que se dedican a otras labores educativas o sociales, en los últimos cincuenta años se han perdido más de 1.800, hasta situarse en las 6.418.

Uno de los pocos conventos de la zona que rompe la tendencia de despoblación monacal es el de las Clarisas, en el Monasterio de La Ascensión de Lerma (Burgos), donde mujeres procedentes de diferentes lugares y profesiones llegan a sus puertas para cambiar de vida.

Aunque reconocen estar “de moda”, como ha explicado a Efe una de ellas, las Clarisas de Lerma hicieron hace varios años un pacto: no tener nada que contar y alejarse de cualquier foco mediático, que nada tiene que ver con su vida.

Fuente: EFE

Nota: les hemos agradado la vista con una colección de los ejemplos que nos podemos encontrar en las diócesis de Castilla y León como sacerdotes. En este caso los sacerdotes son de Burgos pero les pudiere asegurar que si les dijere a ustedes que son mis parientes los del pueblo, se lo creerían y me quedaría tan ancho. ¿Dónde queda ese rasgo de distinción que son los simbolos externos?.


Gaudete, lecturas católicas para una vida católica